El ser mexicano
En esta ocasión hablaremos del ser mexicano, de lo que nos han hecho creer que somos de un concepto creado por el poder para beneficiarse de la ignorancia de la mayoría, en días pasados veía en la red unos comentarios de lo que significa para muchos ese concepto, leía a una persona que contesta y se pregunta a la vez ¿Orgullo de pertenecer a un país donde no se fomenta la lectura? Y me conteste que eso lo hacemos nosotros y no podemos dejar o esperar a que el gobierno o el poder divino nos doten el conocimiento, si no leemos es por que desde la base no nos enseñaron a hacerlo, recuerdo que en la secundaria en las clases de español nos hacían leer varios libros, el Mahábharata, Pedro Páramo El llano en llamas etc... yo creo que es responsabilidad propia y de nadie mas leer y no leer el sensacional de luchas, o el famoso libro vaquero, famoso claro y por desgracia para un grueso de la población; necesitamos leer, enterarnos, conocer, y no podemos, como dije antes, dejar que otros nos den la comida en la boca, cuando el propio encargado del ejecutivo nos diga que por eso no lee periódicos o cuando un gobierno nos diga que o que no leer, como muchas decisiones de la vida el leer o no es responsabilidad de cada quien, de nadie mas.
Y dentro de esa disyuntiva; ¿que pensamos nosotros? ¿Creemos en verdad que el ser mexicano se representa en un partido de fútbol, en el 15 de septiembre, en los charros y tequila, en Octavio Paz, o Carlos Monsivais, o el machismo, la bravuconería, que pensamos?.
Lejos de estereotipos post revolucionarios analicemos lo que dos grandes pensadores escribieron sobre el ser mexicano según Samuel Ramos, escritor y filosofo mexicano de la primera mitad del siglo xx nos dice en su obra “El perfil del hombre y la cultura en México” que uno de los signos distintivos del mexicano es su complejo de inferioridad y lo explica. La cultura en México es derivada porque se ha alimentado durante toda su historia de la cultura europea. La cultura indígena fue destruida totalmente. En el momento de su Independencia, los mexicanos quisieron ser una civilización moderna; pero sus posibilidades reales no se lo permitían. Así vivieron a partir de un ideal inalcanzable. A lo largo de su historia, los mexicanos no han sido ellos mismos, con sus cualidades y defectos, sino que ocultan su verdadero ser bajo la “imitación” de lo extranjero. La “imitación” de la cultura es el mecanismo psicológico inconsciente de defensa que, al crear una apariencia de cultura, libera a los mexicanos del sentimiento deprimente de la incultura. La evasión y desprecio de la realidad propia ha llevado a los mexicanos a la “auto denigración” y al “sentimiento de inferioridad”. Para sobrellevar esta sensación de inferioridad los mexicanos llevan una existencia ficticia que se distingue por ciertos rasgos negativos como la pedantería, la agresividad, el machismo, la inseguridad. Todos estos rasgos son los que configuran el presente de la cultura y del hombre en México pues como Ramos afirma “la historia es el proceso viviente en que el pasado se transforma en un presente siempre nuevo”.
Según la interpretación de Samuel Ramos, muchas actitudes de la vida cotidiana del mexicano se explican a partir de la necesidad de ocultar las deficiencias de su realidad. El machismo es la máxima expresión mexicana del complejo de inferioridad. Quien mejor expone la actitud machista es el tipo social de el peladito, ese “desecho humano de la gran ciudad” que seria ahora el cholo de las ciudades fronterizas, aquel que vivió y por razones propias o ajenas tuvo que regresar al país. La vida le ha sido hostil y su actitud es de negro resentimiento: estalla a la menor provocación y busca la riña para elevar su yo deprimido. Dice Ramos del peladito : “En sus combates verbales atribuye al adversario una feminidad imaginaria, reservando para sí el papel masculino. Con este ardid pretende afirmar su superioridad sobre el contrincante”. Así, el macho asocia su concepto de hombría con el de nacionalidad, creando el error de que la valentía es la nota peculiar del mexicano. Todas las expresiones patrioteras del pelado tienen este sentido y comparten este concepto con los mexicanos “cultivados e inteligentes” que pertenecen a la burguesía.
Por su parte Roger Bartra nos incita a reflexionar en su libro “La jaula de la melancolía” donde nos propone el concepto de la ideología como cárcel, no como idea puramente Marxista, como una idea que se piensa así misma, como una idea liberadora de la propia ideología; el humor melancólico – la bilis negra- es mas que una ideología- es mas una enfermedad; un estado de ánimo, una apariencia. Así nos lleva de la mano a descubrir en la imagen zoológica del axolote que no sabe si es renacuajo o salamandra; Atrapado en esa jaula corpórea del ser o no ser, en si la jaula es una cárcel y la melancolía in movilidad, tal vez parálisis. eso es lo que Bartra nos propone como ideario, nos enfrenta a los mitos y estereotipos, ideados y creados en él ceno del poder mismo, desde Los Olvidados de Buñuel, pasando por Nosotros los pobres, los charros inventados en un romanticismo quimérico entre vaqueros y caballeros cruzados, los caifanes del barrio, el pachuco, en la literatura, El Laberinto de la Soledad, donde se mitifica una idea en realidad
Y termina diciéndonos José Maria Espinosa que Dos puntos esenciales en el replanteamiento de la psicología del mexicano como un terreno aún fértil para la reflexión estaría el contenido del resentimiento (tal vez no exclusivo del proletariado ni de las clases bajas) y el funcionamiento del discurso nacionalista. En este último caso el nacionalismo debe abolir su sentido excluyente –el estanque del ajolote- y proponer la evolución hacia la salamandra adulta. Paz en su obra como poeta tituló uno de sus libros así: Salamandra. Yo, como creo la mayoría de los lectores, identifiqué esa salamandra con el reptil. El escritor Gerardo Deniz ha señalado que no se refiere al reptil sino a un peculiar instrumento para calentar los cuartos, una especie de calentador de carbón, que toma su nombre del monstruo de fuego. Es una salamandra urbana, civilizada, incorporada a la vida cotidiana. Algo así debería ocurrir con la psicología del mexicano. No por eso dejará de ser jaula o laberinto ni renunciará a sus cualidades melancólicas, entre las cuales figura de manera preponderante la soledad.
Dicho esto espero que realmente nos sentemos frente al espejo y encontremos el verdadero significado dentro de nosotros mismos de lo que significa ser mexicano.
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